Por Maolis Castro. Publicado en El País el 7 de Junio 2026. Fotografías de Eduardo Sorensen

El recorrido de más de 1.200 kilómetros, en seis viajes durante dos años, solo se compara con el realizado por el pionero de la ecología moderna Paul Dayton hace unos 50 años en el extremo sur de Chile. La investigación pretende indagar en la capacidad de captura de carbono de los ecosistemas de macroalgas.

Un equipo multidisciplinario de científicos de Chile y de otros países ha comenzado a sumergirse en los bosques de algas gigantes de la Patagonia chilena, un ecosistema remoto y aún poco explorado que se extiende bajo las aguas frías del extremo sur del planeta. Allí, entre columnas submarinas de huiros o kelp (Macrocystis pyrifera, por su nombre científico) que pueden medir hasta 80 metros, los investigadores buscan conocer más sobre la capacidad de estos ecosistemas para capturar y almacenar carbono a una escala que supera hasta en 20 veces la de los bosques terrestres.

La expedición —una travesía científica inédita de más de 1.200 kilómetros entre el Golfo de Corcovado y el Cabo de Hornos— recorrerá canales, fiordos y aguas azotadas por tormentas en una de las regiones más inhóspitas del mundo. La magnitud de la misión solo encuentra un antecedente comparable en las exploraciones realizadas hace cinco décadas por Paul Dayton, uno de los pioneros de la ecología marina moderna, cuyos estudios fueron claves para la comprensión de los ecosistemas submarinos del sur austral.


Vista submarina de la patagonia chilena. Fotografía de Eduardo Sorensen

Los investigadores, liderados por la fundación Rewilding Chile (antiguamente conocida como Tompkins Conservation Chile), establecieron seis viajes para la exploración. De las travesías, ya se realizaron tres en el pasado verano austral y el resto están programadas para el primer trimestre de 2027, cuando las condiciones climáticas son más favorables para la exploración submarina. Lo que han encontrado hasta ahora es una gran cantidad de datos, registrados mayormente a través de fotografías tomadas en áreas delimitadas por cuadrantes.

Mathias Hüne, director del programa marino de Rewilding Chile, dijo que la investigación no solo busca levantar el registro más exhaustivo realizado hasta ahora sobre estos bosques submarinos del extremo austral (considerados unos de los más resilientes del planeta), sino que también pretende reunir la evidencia científica necesaria para impulsar nuevas áreas marinas protegidas en el sur de Chile, en un momento en que la crisis climática ha convertido a estos ecosistemas en piezas estratégicas para la captura de carbono y la preservación de la biodiversidad oceánica. Y, para ello, volcaron su mirada en el pasado, en investigaciones como la de Charles Darwin en el siglo XIX y los esfuerzos de documentación de otros exploradores que visitaron esta zona chilena. “El 33% de los bosques de Macrocystis pyrifera del planeta están en la Patagonia chilena. En lugares como Australia se ha perdido cerca del 90% de estos ecosistemas por efecto del calentamiento global, pero en el caso chileno no ha sucedido así y permanecen casi inalterados desde que los visitó Darwin hace casi 200 años [esto se supo al comparar cartas náuticas usadas por el científico británico con mapas actuales]. Las temperaturas de sus aguas, principalmente, han actuado como un refugio climático para estos bosques; mientras que estos ecosistemas, en otras partes del mundo, se han visto afectados por el aumento en frecuencia e intensidad de las olas de calor desde inicios de 2000”, explicó.


Pulpo avistado en las porfundidades de la patagonia marina. Fotografía de Eduardo Sorensen 

La expedición fue bautizada como Megatransecto Patagonia, un nombre inspirado en el recorrido hecho por Michael Fay, un ecólogo y explorador asociado a National Geographic, a las selvas de África central para documentar la biodiversidad entre 1999 y 2001, al que denominó Megatransecto África. Hüne enfatiza que su exploración científica no consiste en hacer “un muestreo destructivo” como los que se solían hacer antiguamente, lo que se debe al avance de la tecnología: “Hoy, podemos tomar imágenes satelitales de alta resolución. No se están sacando muestras, salvo en casos especiales donde estamos viendo la biodiversidad de algas del sotobosque, de las especies que viven bajo este bosque de Macrocystis pyrifera». De hecho, hay una especialista en taxonomía solo dedicada a la identificación de pequeñas algas las que manipula con una pinza cuando se encuentra sumergida en las profundidades marinas, colectando algunas especies.

Los fiordos y canales de la Patagonia chilena no solo son un refugio climático para las formaciones de huiro, sino también para más de 300 especies marinas asociadas a estos bosques. Hüne asegura que todo este trabajo busca avanzar en el reconocimiento de las zonas donde encuentren mayor biodiversidad como áreas protegidas en el país: “Eso es importante porque hay amenazas en muchas áreas que no están protegidas. De hecho, en la Patagonia chilena menos del 1% de la superficie marina está protegida. Aunque estos bosques están casi inalterados, esto no asegura su protección en el tiempo”.

En la primera expedición de Megatransecto Patagonia, los investigadores identificaron la pérdida de uno de estos ecosistemas dominados por grandes algas. Para definir los sitios de muestreo, los investigadores recurrieron primero a imágenes satelitales que permitían identificar la presencia de estas concentraciones de macroalgas en distintos puntos de la Patagonia. Pero al llegar a una de las zonas seleccionadas, encontraron un vacío inesperado bajo el agua: el bosque ya no estaba. “La imagen satelital correspondía a 2024 y mostraba un bosque de cerca de 20 hectáreas. Cuando llegamos al lugar, había desaparecido”, dijo Hüne.

La desaparición llamó la atención porque estos ecosistemas —especialmente en la Patagonia norte— suelen experimentar variaciones estacionales naturales: en invierno disminuyen su superficie y en verano vuelven a expandirse gracias al aumento de luz y a la actividad fotosintética. Por ahora, Hüne evita especular sobre el motivo de este fenómeno y asegura que esto será investigado: “Estos bosques se contraen y se expanden, pero nunca habíamos registrado una desaparición total”. / Leer en El País